Ilustración tipo cómic con un catálogo y una base de datos como personajes que se dan la mano, simbolizando la colaboración entre impresión y Database Publishing.

La transformación silenciosa del catálogo impreso: menos papel, más valor

La transformación silenciosa del catálogo impreso: menos papel, más valor

Durante décadas, el catálogo impreso ha sido el corazón de la comunicación comercial B2B. Era la referencia oficial del producto, el documento que viajaba en maletas de comerciales, ferias, eventos sectoriales y visitas a distribuidores. Si un cliente quería conocer la gama, los acabados, las variantes o los precios, primero consultaba el papel.

Sin embargo, en los últimos diez años ha ocurrido algo silencioso pero profundo: el volumen total de impresión comercial en España ha disminuido, y con él la producción de catálogos extensos, masivos y de larga duración.

No es un fenómeno aislado, ni una moda. Es la consecuencia de un cambio estructural en la forma en que las empresas gestionan y distribuyen su información de producto.


Por qué han disminuido los catálogos impresos

1. La información ha dejado de ser estática

Los catálogos nacieron en un mundo donde la información cambiaba poco: pocas referencias, precios estables y pocas actualizaciones.

Hoy ocurre justo lo contrario: más referencias, más variantes, más rotación, precios dinámicos y requisitos técnicos en constante revisión. Un catálogo impreso se queda obsoleto demasiado rápido.

2. Costes altos y riesgos elevados

Imprimir grandes tiradas implica previsión de stock, almacenamiento, distribución física, obsolescencia y destrucción de sobrantes. Si el catálogo queda desactualizado, la empresa asume un doble coste: lo impreso y lo que ya no sirve.

Por eso las tiradas largas han ido perdiendo sentido económico.

3. Emergencia del catálogo digital

La información comercial hoy puede vivir en portales B2B, catálogos digitales navegables, fichas técnicas online, sistemas PIM o ERP, y PDFs interactivos multidispositivo.

El catálogo físico deja de ser el único canal y pasa a tener un papel más selectivo.

4. Sostenibilidad y responsabilidad corporativa

Muchas compañías se han comprometido a reducir el uso de papel, optimizar tiradas y justificar el impacto ambiental de sus publicaciones. La impresión excesiva puede percibirse como un coste innecesario y una mala práctica ambiental.

5. Cambios en el rol del catálogo

Hace 20 años, el catálogo impreso era documento y base de datos al mismo tiempo. Hoy, esa función la cubre un sistema de datos estructurado.

El catálogo físico, cuando se imprime, pasa a ser una herramienta de marketing, inspiración o presentación, no un repositorio operativo del producto.


¿El catálogo impreso desaparece?

No. El catálogo físico no muere: evoluciona.

Lo que está desapareciendo son los catálogos monolíticos, de 800 o 1500 páginas, impresos en tiradas enormes una vez al año.

Lo que está creciendo es justo lo contrario:

  • catálogos más cortos
  • más visuales
  • más segmentados
  • diseñados para contextos concretos (ferias, distribuidores, campañas)
  • tiradas pequeñas y bajo demanda
  • catálogos híbridos (papel + QR a contenidos vivos)

Se imprime menos, pero se imprime mejor.


El problema real no es imprimir menos

Crear y actualizar catálogos sigue siendo lento, manual y caro, aunque imprimamos menos. Si una compañía tiene más gamas, más variantes y más mercados, el esfuerzo de maquetación no desaparece con la digitalización. Simplemente se multiplica en versiones, idiomas y formatos.

Antes: un catálogo enorme
Ahora: muchos catálogos pequeños, específicos y frecuentes

Y ese nuevo modelo solo es viable si maquetar deja de ser artesanal.


La solución: Database Publishing

El Database Publishing transforma la producción editorial B2B conectando los datos del producto (PIM, ERP, Excel, plataforma eCommerce…) con la maquetación profesional en InDesign.

Lo que permite:

  • generar catálogos completos con datos reales
  • actualizar precios o descripciones sin tocar el diseño
  • reutilizar el mismo layout para miles de productos
  • construir variantes por mercado, distribuidor o idioma sin rehacer nada
  • maquetar 400 páginas en horas, no semanas

El catálogo pasa de ser proyecto artesanal a ser un proceso industrial automatizado.


Consecuencia estratégica

Cuando el coste y el tiempo de maquetación se reducen drásticamente, el catálogo físico deja de ser una carga y se convierte en una oportunidad:

  • tiradas pequeñas rentables
  • catálogos segmentados eficientes
  • personalización por cliente viable
  • actualizaciones frecuentes posibles
  • catálogos híbridos con QR inteligentes

El catálogo ya no está condenado a ser un dinosaurio editorial.


Papel, digital y datos: una nueva relación

Muchas empresas que abandonaron el catálogo físico están volviendo a considerarlo, pero desde otra lógica:

Papel cuando aporta valor.
Digital cuando aporta control.
Base de datos para ambos.

Un distribuidor sigue agradeciendo recibir un catálogo físico bien presentado, porque inspira, emociona, facilita la conversación comercial y transmite marca y calidad.

Pero solo tiene sentido si está conectado al dato vivo, puede actualizarse fácilmente y no obliga a rehacer cientos de páginas cada año.


Conclusión

El descenso del volumen impreso no es el final del catálogo físico, sino su renovación.

El futuro no es elegir entre papel y digital. El futuro es:

  • datos centralizados
  • maquetación automatizada
  • catálogos bajo demanda
  • tiradas eficientes
  • versiones ilimitadas
  • actualizaciones sin rehacer nada

Y cuando el catálogo deja de ser un monstruo editorial, recupera su poder como herramienta comercial, con más agilidad, menos riesgo y mayor impacto.


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